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Se muestran los artículos pertenecientes a Septiembre de 2009.

On the situation today

"Ha dicho la Presidenta de la Comunidad de Madrid que es indecente que
mientras la inflación es -1%, los funcionarios además de tener plaza
fija, tengan una subida salarial del 5%

Me gustaría transmitirle  lo que considero "indecente":

Indecente, es que el salario mínimo de un trabajador sea de 624 €/mes
y el de un diputado 3.996 pudiendo llegar con dietas y otras prebendas
a 6.500 €/mes;


Indecente, es que un catedrático de universidad o un cirujano de la
sanidad pública ganen menos que el concejal de festejos de un
ayuntamiento de tercera;

Indecente es que los políticos se suban sus retribuciones en el
porcentaje que les apetezca, (siempre por unanimidad de todos los
partidos, por supuesto y al inicio de la legislatura);
 
Indecente es comparar la jubilación de un diputado y el de una viuda;
 

Indecente, es que un ciudadano tenga que cotizar 35 años para percibir
una jubilación y a los diputados les baste con siete y los miembros
del gobierno para cobrar la pensión máxima solo necesiten jurar el
cargo;
 

Indecente es que los diputados sean los únicos trabajadores (¿?) de
este país que están exentos de tributar un tercio de su sueldo del
IRPF;
 

Indecente es colocar en la administración miles de asesores, amigotes
con sueldos que ya desearían los técnicos más cualificados;
 
Indecente es el millonario gasto en mediocres TV creadas al servicio
de la pervivencia en el trono de políticos más mediocres;
 
Indecente es el ingente dinero destinado a sostener los partidos
aprobado por los mismos políticos que viven de ellos;
 
Indecente es que a un político no se le exija superar una mínima
prueba de capacidad para ejercer su cargo (y no digamos intelectual o
cultural);
 

Indecente es el coste que representan a los ciudadanos sus comidas,
coches oficiales, chóferes, viajes siempre en gran clase y tarjetas de
crédito por doquier; (Tenemos mas coches oficiales en España que entre
francia , Alemania y EEUU juntos.....alucina)
 

Indecente es que sus señorías falten de su escaño en los plenos una y
otra vez y tengan seis meses de vacaciones al año
 

Indecente es que sus señorías cuando cesan en el cargo tengan un
colchón del 80% del sueldo durante 18 meses; (no vaya a ser que con lo
""poquito"" que han cobrado en su legislatura no les llegue)
 

Indecente es que ex ministros, ex secretarios de estado y altos cargos
de la política cuando cesan son los únicos ciudadanos de este país que
pueden legalmente percibir dos salarios del erario público;


Indecente , es que se pongan a parir en los debates la izquierda y la
derecha y luego cenen juntitos en los mejores restaurantes ...y todo a
cargo de nuestros bolsillos.

PERO LO MAS INDECENTE , ES QUE NOS TOMEN POR GILIPOLLAS.

01/09/2009 18:50. plotino #. ESPAÑA / SPAIN No hay comentarios. Comentar.

BETA PICTORIS

 

BETA PICTORIS

Amigos de la cara oculta de la luna

escuchasteis oscuras melodías prohibidas

y vuestra cabeza explotó

Amigos de la Dulce Mirada Triste

os llenasteis la sangre de humo verde

y vuestra cabeza voló

Amigos de la Noche Silenciosa

Amigos de la Tarde Solitaria

el viejo cometa de pelo blanco vendra para llevarnos

hacia el hemisferio sur del Espacio

donde una nueva Tierra se esta formando

con nubes de plata y particulas de oro

y donde una madre estrella

nos alimentará a todos

"Amigos desterrados!

Antorchas de la oscuridad!

Victimas de la Tierra de unos si y otros no!

Vivamos un ultimo invierno

y renazcamos a la luz de Beta Pictoris"

Rebeldes perdidos que amais secretamente a los mendigos,

personajes de ojos idos

que mirais a las estrellas lejanas,

planetas errantes que buscais los corazones amantes

vuestros seran los rios y mares

lagos y montañas, mesetas y bosques

vuestras serán las tardes para

amar y reir

cuando los campos de la Tierra cambien de lugar

y las configuraciones planetarias ya no sean las mismas

iremos a sentarnos junto al río

después de la puesta del Sol

y oiremos las voces del Universo

 Writen in 1984

 

01/09/2009 19:56. plotino #. POETRY No hay comentarios. Comentar.


On the situation today

Tenemos que ser comprensivos y entender que para los políticos en general, solucionarle la vida a las familias (a las de ellos, entiéndase bien), no es tarea fácil. Tienen que pasarse el día pensando qué odios pueden azuzar, de qué manera pueden envenenar el corazón y atontar la mente de la gente para que sigan creyendo que ellos son los que están luchando por los derechos de todos, mientras los roban descaradamente. ¡Imagínense el estrés! Por suerte, (para ellos) los asesores de marketing del gobierno (o los gobiernos, más bien) son los únicos que hacen bien su trabajo, ya que milagrosamente se les sigue tolerando cualquier cosa, por abusiva que sea, porque han logrado convencer a la mayoría de la gente de que no se puede hacer nada más que esperar cada cuatro años a votar unos "representantes" que ellos no eligieron. Mientras, a aguantar lo que toque.
Esto no se arreglará hasta que toda España reaccione exigiendo una verdadera democracia, y no esta fantochada que tenemos ahora. Si se sigue tolerando la endogamia política, el lógico proceso es que el destino del país termine en manos de inútiles hijos de papá (con el discursito progre bien aprendido, eso sí). Y si aceptamos esto, después no nos quejemos de los resultados.

17/09/2009 10:46. plotino #. ESPAÑA / SPAIN No hay comentarios. Comentar.

Ground Zero: A Journal Sep 11, 2009

Ground Zero: A Journal

September 11 was to be my first day of work at a new job in downtown Manhattan. Though New York was still very new to me, it was immediately obvious that something was terribly wrong. As I climbed the stairs of the subway just a few blocks from the World Trade Center, there was a palpable feeling of panic in the air as people stared, horrified, into the sky. I followed their gaze upward and I instantly understood. Smoke and fire were gushing from a gaping hole in the smooth, silvery surface of the right-hand tower.

I asked someone nearby if he knew what had happened, and he said it was a bomb. Another man walked over and declared, “No, it was a plane, a plane flew right into building. . . .” Then an enormous explosion drowned out his words. Above our heads, an orange fireball swallowed the top of the second tower, as clouds of paper filled the sky above us. Hundreds of people began scattering. I ran across the street to the Municipal Building and up to a shrieking woman who stammered through her sobs that she had seen a large blue and white plane slam into the building. We stared slack-jawed as sections of the building’s metallic facade fell in chunks to the ground. It took a few moments until we realized that some of those falling pieces were not metal at all, but rather human beings leaping eighty or more stories to their deaths-right before our eyes. All I could think to do was make the sign of the cross.

As I stood there in disbelief, a man next to me with a messaging pager said that the Pentagon had just been hit. I grabbed at his pager to read it for myself. Then came the confusion and rumors on the street: “The Capitol’s been attacked!” “The State Department has been bombed!” “The Supreme Court is in flames!” “Camp David is burning!” “A plane is on its way to the White House!”

During all this, the fire trucks had been racing past on their way to the Towers. I must have seen twelve of them rush past our corner. In the coming hours and days, I often wondered how many of the men on those trucks died just minutes later.

Soon the NYPD asked us to evacuate the area. It was only a minute after we began to walk uptown and away from the Towers that the sound of several claps of thunder began to rip through the air just over my shoulder. I turned around and saw with my own eyes a sight of pure horror, as the left-hand tower began to collapse into a massive white cloud. Our walk quickly became a run, and then a stampede.

Eventually, as we got farther away from the cataclysm, our pace slowed back down. I caught my breath, trying to absorb what I had just witnessed, when an olive-skinned man with a mustache and briefcase walking to my right began to intone: “You see what happens! All the Palestinians want is a place to call home, a small piece of land. We continue to fund the Israelis, we supply them with money and weapons, we support the persecution of a people for decades, and you see what happens! It should not have come to this. It didn’t have to come to this! They have had enough, and you see how they respond—they’ve got our attention now.”

Letting him push on without me, I paused with several hundred others at the Manhattan Bridge to watch the lone burning tower. We had outrun the smoke and dust unscathed, but now thousands of others followed behind us. They were in groups of three or four, marching toward midtown, some sprinkled with ash, many others caked with a dust that had hardened on their skin as it mixed with sweat and traces of blood. They passed by like ghosts—grayish-white figures carrying bags, suitcases, and purses. Extras from the set of a horror film, quietly walking home.

As I followed them uptown, a businessman from Atlanta who was in New York on business told me that he couldn’t get through to his wife on his cell phone; he knew she’d be scared as hell. “I was on the eighty-first floor, and we were probably the last to get out, but the firefighters kept coming in, heading up as we headed down. They just kept filing up the stairs.”

Then, a sudden gasp from a group of Chinese men and women on the corner, and we turned to watch the second tower follow the fate of the first. After a few seconds, I continued my dazed trek to my apartment on Nineteenth Street.

I’m not sure why I went back. The morning of the twelfth I heard a homily at Mass imploring Christians not to yield to the pain and evil but to overcome adversity with faith. That message stuck with me.

The van of volunteers drove us through the smoking and dusty streets of lower Manhattan, cluttered with countless thousands of sheets of paper; all around us, cars and emergency vehicles looked like they were made of papier-mâché. Fruit and bagel stands stood abandoned on empty sidewalks, the apples and bananas sitting in undisturbed rows, coated with a layer of pulverized concrete half an inch thick.

For someone raised in peaceful and prosperous America, Ground Zero itself was simply astonishing to behold. In the center, a crater 60 feet deep and 120 feet across. On each side, the mangled remains of the towers themselves. They say that each floor of each massive 110-story building was an acre in size. Spread before me was 220 acres of pure destruction crammed into a 16-acre plaza.

Stringy steel rods cut like irregular staircase steps—the skeleton of the building facade—surrounded two six-story piles of debris. Twisted red steel. Windows. Carpets. Toilets. Bits of copy machines, computers, file cabinets, desks. And of course, hidden somewhere within the mountainous piles, the mutilated remains of over five thousand human beings. And then there was the noxious smoke, streaming from a thousand cracks and fissures in the piles from hundreds of hidden fires beneath them. It was a smoldering mound of hell on earth.

No one seemed to be in charge. Hundreds of firefighters crawled around on the piles in small groups. Several pockets of twenty or thirty of them labored with torches, shovels, wire cutters, jackhammers, electric saws, oxygen canisters, hoses, dogs, and their bare hands. At the fringe of the pile—near the Brooks Brothers store that had been transformed into a makeshift morgue—stood several long lines of emergency workers who handed off buckets of debris, one by one. Spontaneous order emerged from the chaos.

So, for example, a New York City fire captain in the pit who needed forty welding tips phoned a friend in New Jersey who has a boat. His friend calls the local union, and in an hour a couple boxes of welding tips are loaded onto a ship, along with several boxes of food, clothes, medical supplies, and fifteen guys looking to lend a hand. An hour later the captain docks the boat at the Cove, east of the American Express building directly adjacent to the site. Ten minutes later, a motley group of construction workers, police officers, volunteers, FBI agents, and National Guardsmen arrive to unload the boxes and pass them down a 150-man work line. Linda and Jackie, two nurses, organize the unloading at the end of the supply line: “Medical supplies, here! Clothes, there! Construction supplies, here!” The captain radios that the welding tips are off the boat. Twenty minutes later, a retired veteran named Rich makes his way into the makeshift supply store on the second floor of the AMEX building, finds the welding tips, and hauls them in a golf cart across the plaza to an equally makeshift transfer station. Half an hour later, the captain who “ordered” the welding tips from his friend in New Jersey not more than two hours ago walks over to pick up his supplies.

Much of my time was spent directing materials around the site. The supply triangle between the dock, the AMEX building, and the piles ran nonstop for several days and nights. In the days following September 11, similar operations were repeated throughout lower Manhattan, as thousands of people spontaneously found and contributed to the supply chain.

There was much goodness and bravery at the site, but there was also fear, as frayed nerves frequently conspired to induce instantaneous panic. When something shifted unexpectedly on one of the piles, for instance, a firefighter would run, sending the team around him leaping from the huge mound, thereby inspiring hundreds of workers in that quadrant of Ground Zero to scatter. Within seconds several hundred workers would be “running for their lives” down the nearest street, tossing their tools, kicking up dust behind them, tripping over live fire hoses.

Then, as people began to realize that it had been a false alarm, the explanations would begin. “The Millennium Building was gonna come down.” “I smelled natural gas.” “There was a fire on the pile.” After twenty minutes or so, people would slowly creep back toward the site. This cycle repeated itself several times in the first few days, until a system of bells and bullhorns replaced leaping bodies as the official evacuation call.

I would never have predicted it beforehand, but one of the most helpful and generous groups on site were the Scientologists, who, as I learned, take great pride in being the first to respond to the scene of disasters and crises. When you state your need to a member of the Church of Scientology, the entire group enters what they call the “cycle of action.” Anyone who answers a request must do everything in his power to satisfy it and return directly to the person who issued the request to report the results. Ask a Scientologist for a respirator, for example, and your request immediately echoes out from your location in concentric circles. “You need a respirator?” “Respirator!” “We need a respirator up here!” “OK, who’s got the respirators?” “Bring out the respirators!” It was extremely efficient, if also slightly comic.

The Scientologists were not always so helpful, however. They also provided what they called an “assist”—an odd procedure during which a worker runs his hands over your arms and legs in order to “center your energy.” It didn’t so much resemble a massage as a child petting a small dog before he has acquired complete motor coordination.

At a time when so many people seemed to be at their best, it was sad, although hardly surprising, to learn that a few took advantage of the breakdown of law and order in the vicinity of Ground Zero. Some of the looters did their damage in the shadows, late at night, while others were bolder, dressing up as construction or utility workers. They pilfered through the AMEX supply area, filling up bags and buckets with donated jeans, shoes, sweatshirts, socks, and underwear. They made their way into people’s homes and businesses, taking advantage of the mass evacuations in lower Manhattan to take what they wished.

One day an off-duty officer from the Department of Justice took me on a golf cart tour of the businesses that had been looted shortly after being boarded up by the authorities. He was particularly incensed that a nearby National Guardsman had been so ineffective in preventing the damage. Moreover, a number of apartments in Battery Park City—the high-rise residential buildings that abut the Trade Center—had been broken into, and a number of supplies down at the dock had been stolen, both while supposedly under watch by the National Guard officers. A few days later, the military police and the NYPD stepped in to clamp down on the crime.

President Bush arrived at Ground Zero on Friday, September 14—the first day in my twenty-four years of living that I experienced genuine patriotism. When word got out that the president might pay us a visit, eyebrows lifted and smiles cracked on faces. Twenty minutes before he arrived, the NYPD cleared the area at the northern edge of the site, and several work crews that had been on their way to work began to congregate around the area where Bush would arrive. As soon as he stepped out of his black Suburban, the workers dropped their shovels and scurried around to welcome him. Many of us stood on overturned buckets behind a few rows of people to catch a glimpse, and those behind us stood on two or three buckets. Scores of guys climbed on top of the trucks, cranes, and emergency vehicles in the area to watch and listen. Some just climbed higher on the rubble, or stood on an overturned I-beam to catch a glimpse.

I thought to myself that this scene must be reminiscent of some bygone time in America’s political history when a White House staff did not plan every presidential visit weeks in advance. I thought of Lincoln at Gettysburg, stepping out of a train to make a speech, and spontaneous crowds of people, some climbing into trees or on walls, gathering around to watch and listen. Here was our commander-in-chief, faced with unprecedented destruction on American soil, to rally men in hard hats at the center of a wounded city, at the center of a stunned nation.

As he passed in front of our section, his hand met mine, and he looked me in the eye for more than a moment to hear me stammer what I believe was something like, “God bless, Mr. President, we’re behind you.” He was in no hurry to speak to us as a group, but rather took his time meeting us individually. The crowd around the rubble was growing fast, reaching at least 1000. There was clearly an enthusiasm in the air for the first time since September 11.

When the President finally grabbed a bullhorn and began to speak, it was hard to hear him at first. When someone in the crowd shouted, “We can’t hear you!” the president proclaimed loudly, “But I can hear you! And the rest of the country hears you! And soon, the people who did this . . . are going to hear from all of us!” At that moment, a shot of electricity surged through the crowd. Cheers erupted and echoed off the surrounding buildings, each draped with a tattered American flag. “U.S.A.! U.S.A.! U.S.A.!” It went on and on.

Then—at the corner of West and Vesey streets in New York City, on the edge of a mass grave, at the feet of the commander-in-chief of the world’s mightiest nation—I was overwhelmed with an unexpected sense of fraternity and love of country. Not fifty feet away lay the remains of five thousand innocent people, and here, at their side, a band of their brothers stood before their leader, united in an unconditional love of justice. I really do think that is what it was.

One night at 2 a.m. I was on my way through the rain to pick up supplies in the AMEX building, which, among other things, was being used as a transfer station for the bodies and parts of bodies we had recovered from the site. From there, they were packed onto trucks to be taken to the morgue at Bellevue Hospital. As I entered the atrium of the building I saw scores of workers holding their hard hats over their chests. Fifty yards away a dozen firefighters proceeded slowly in my direction carrying a body bag. I removed my hard hat and stepped to the side. As they approached, I could read their red, swollen eyes. Their uniforms were dark with mud and soot. Raindrops dripped from everyone’s gear. A priest wearing a raincoat, a hard hat, goggles, a respirator, and a headlamp came forward with a book and oils. The men carrying their fallen friend cried quietly as the priest rolled back the bag and anointed the body, administering Last Rites. In the atrium, heads bowed and no one moved. I don’t remember how long we stood there, but time seemed to stop as profane space became as sacred as a shrine. Eventually, the priest stepped away, and the firemen walked slowly forward, out the doors and into the truck waiting outside. Without a word, we went back out into the dark rain to work.

Before the rainstorm, nearly everything at Ground Zero was covered with a layer of dust, which became the parchment for the messages of rescue workers. On windows or walls, you could find short compositions: “God Bless America,” “Engine company 6,” “Give us Justice,” “Revenge is a bitch,” “We miss you Johnny,” and the like. But one message stood out. Written with a black marker on a flier posted on a pillar of the AMEX building, “RIP Fr. Mike.” Father Mike Judge, a Franciscan priest and chaplain of the FDNY, died when he was struck by a falling body on September 11 as he administered Last Rites to a deceased firefighter. In the days since September 11, working around the clock with little-to-no rest, I lost track of time. But this message reminded me that it was Sunday.

Sunday was my fifth day working at Ground Zero. I was exhausted. After making my rounds at the supply area, I walked up North End Avenue to the support center at Stuyvesant High School. I had heard earlier in the day that St. Patrick’s Cathedral was going to hold a 5:30 Mass, and I felt the need to attend it. As I entered the building, I saw a man dressed in a white habit walking slowly but deliberately down the hall. The tip of his Roman collar peaked out of the robe. He looked and spoke like James Earl Jones and his face was very serious. It occurred to me later that he was probably a Franciscan and had likely just come from attending to the dead at Ground Zero.

All around us, the Scientologists and volunteers buzzed back and forth, and police officers and workers passed by. I asked the priest whether there would be an evening Mass around the site, and he told me that the only one had been held at 9:00 that morning. I told him that I was hoping to attend the memorial Mass at St. Patrick’s, which I instantly realized had started six minutes earlier. He then said very deliberately, “I can offer you the Holy Eucharist. Would you like that?” And then, with five days of chaos in my head and fatigue consuming my body, a nameless priest in a white robe, almost invisible in the white hallway were it not for his dark complexion, put his hand on my head, said a blessing, and placed the Body of Christ in my mouth. My eyes remained closed for a long time.

Here, amid the nonstop movement and clutter of bodies and buildings, amid the constant acrid smell of smoke and smog, amid the signs reading “Warning, high levels of asbestos here!”, amid the dozens of workers who seemed always on the verge of breaking down in tears, amid the steady flow of sobbing civilians who toured the place where their loved one lay entombed, amid the constant sounds of machines, crashing metal, and sirens, amid all of the destruction and death—here was a pocket of peace. Here, Christ was present, not only among us, but now, again, inside me. And then this angel in the whirlwind sent me on my way and resumed his slow but deliberate walk through the horror, looking to dispense solace to any and all who would accept it, passing through the tumult, almost as though he were from another world.

Vincent Druding, a former editorial assistant for First Things, was recently ordained into the priesthood for the diocese of New York. This essay was originally published in the December 2001 issue of First Things.

21/09/2009 21:18. plotino #. THIS WORLD No hay comentarios. Comentar.

ATENCION AL ISLAM

 
  ATENCIÓN AL ISLAM

 


        El Islam no es una religión, ni un culto. En su forma más amplia, es una forma de vida 100% completa, total.

        El Islam tiene componentes religiosos, legales, políticos, económicos, sociales y militares. El componente religioso es una tapadera de todos los demás componentes.

        La islamización comienza cuando se alcanza en un país un número suficiente de musulmanes como para poder comenzar campañas en favor de privilegios religiosos.

        Cuando en las sociedades políticamente correctas, tolerantes y culturalmente diversas, se aceptan las demandas de los musulmanes en favor de sus privilegios religiosos, algunos de los restantes componentes tienden también a infiltrarse en el resto de los aspectos de la vida ciudadana.



He aquí cómo funciona todo esto


        En tanto la población musulmana permanezca alrededor, o por debajo del 2% de la de cualquier país, ésta será vista, por la población local, como una minoría amante de la paz, y no como una amenaza hacia los demás ciudadanos. Éste es el caso de lo que ocurre en:

Estados Unidos:                                0,6% de musulmanes
Australia:                                1,5% de musulmanes
Canadá:                                1,9% de musulmanes
China:                                        1,8% de musulmanes
Italia:                                        1,5% de musulmanes
Noruega:                                1,8% de musulmanes

        Con una población que alcance entre el 2% y el 5%, los musulmanes comienzan con el proselitismo entre otras minorías étnicas y grupos descontentos del lugar, a menudo con reclutamientos considerables en cárceles y entre las bandas callejeras. Esto está ocurriendo en:

Dinamarca:                                2,0% de musulmanes
Alemania:                                3,7% de musulmanes
Reino Unido:                                2,7% de musulmanes
España:                                        4,0% de musulmanes
Tailandia:                                4,6% de musulmanes

        A partir del 5% de población musulmana, estos ejercen una influencia desorbitada con respecto al porcentaje de población que representan. Por ejemplo, insistirán en la introducción de los alimentos halal (limpios de acuerdo a los preceptos islámicos), asegurándose, de esta manera, empleos de manipuladores de alimentos reservados a los musulmanes. Empezarán las presiones sobre las cadenas de supermercados para que muestren alimentos halal en sus estanterías - junto con las correspondientes amenazas si no se cumplen estos requisitos. Esto está ocurriendo en:

Francia:                                        8,0% de musulmanes
Filipinas:                                        5,0% de musulmanes
Suecia:                                                5,0% de musulmanes
Suiza:                                        4,3% de musulmanes
Holanda:                                5,5% de musulmanes
Trinidad y Tobago:                        5,8% de musulmanes

        Llegados a este punto, trabajarán para que, la autoridad gubernamental, les permita que ellos mismos se regulen bajo la Sharia, la Ley Islámica (dentro de sus ghettos). El objetivo último de los islamistas es establecer la Sharia en todo el mundo.

        Cuando los musulmanes se aproximan al 10% de la población, tienden a aumentar la anarquía como un medio de quejarse sobre sus condiciones de vida en el país. En París ya hemos visto –hace algún tiempo-, las revueltas imparables con quema de coches y de mobiliario urbano. En esta situación, cualquier acción no musulmana ofende al Islam, y resulta en insurrecciones y amenazas, como las de Amsterdam tras la oposición a las viñetas de Mahoma y películas sobre el Islam. Estas tensiones se ven a diario, particularmente en los sectores musulmanes de:

Guyana:                                10,0% de musulmanes
India:                                        13,4% de musulmanes
Israel:                                        16,0% de musulmanes
Kenia:                                        10,0% de musulmanes
Rusia:                                        15,0% de musulmanes

        Tras alcanzar el 20%, las naciones pueden esperar disturbios espeluznantes, formación de milicias jihadistas, asesinatos esporádicos, y la quema de iglesias    

Etiopía:                                        32,8% de musulmanes

        Con un 40% de musulmanes, las naciones experimentan masacres generalizadas, ataques terroristas crónicos, y guerra ininterrumpida de milicias, como las de:

Bosnia:                                        40,0% de musulmanes
Chad:                                        53,1% de musulmanes
Líbano:                                        59,7%                                                    de                                                      musulmanes


        Los países que alcanzan un 60% de población musulmana, experimentan persecuciones sin límite de los no-creyentes de todas las demás religiones (incluyendo a los musulmanes no ortodoxos), limpiezas étnicas esporádicas (genocidios), el uso de la Ley de la Sharia como arma, y el establecimiento de la Jizya, el impuesto sobre todos los infieles, como está ocurriendo en:

Albania:                                            70,0%                 de                  musulmanes
Malasia:                                            60,4%                 de                  musulmanes
Qatar:                                        77,5% de musulmanes
Sudan:                                        70,0% de musulmanes

        A partir del 80% deben esperarse intimidaciones y jihad violenta sobre la población no islámica, algún tipo de limpieza étnica dirigida por el Estado, e incluso algún genocidio, a medida que estas naciones expulsan a los pocos infieles que van quedando, y se dirigen hacia el objetivo de un Estado 100% musulmán, tal y como se ha experimentado ya, o está en vías de consecución en:

Bangla Desh:                                83,0%                 de                  musulmanes
Egipto:                                        90,0%                 de                  musulmanes
Gaza:                                        98,7%                 de                  musulmanes
Indonesia:                                86,1%                 de                  musulmanes
Irán:                                        98,0%                 de                  musulmanes
Irak:                                        97,0%                 de                  musulmanes
Jordania:                                92,0%                 de                  musulmanes
Marruecos:                                98,7%                 de                  musulmanes
Pakistán:                                97,0%                 de                  musulmanes
Palestina                                99,0%                 de                  musulmanes
Siria:                                        90,0%                 de                  musulmanes
Tajikistan:                                90,0%                 de                  musulmanes
Turquía:                                99,8%                 de                  musulmanes
Emiratos Árabes:                        96,0%                 de                  musulmanes

        Alcanzar el 100% marcará el comienzo de la Paz de "Dar-es-Salaam" (el Paraíso de la Paz Islámico). Aquí, se da por supuesta la existencia de la paz, porque todo el mundo es islámico, las Madrás son las únicas escuelas, y el Corán la única palabra, como ocurre en:

Afganistán:                                100%            de          musulmanes
Arabia Saudita                                100%            de          musulmanes
Somalia                                            100%                  de         musulmanes
Yemen:                                        100%             de         musulmanes

        Desgraciadamente, la paz nunca se alcanza, puesto que en estos estados con el 100% de musulmanes, aquellos más radicales intimidan y vomitan odio, y satisfacen sus ansias asesinando a los musulmanes menos radicales, por una variedad de razones.

        "Antes de cumplir los nueve años, ya había aprendido la doctrina básica de la vida árabe: Era yo contra mi hermano; yo y mi hermano contra nuestro padre; mi familia contra mis primos y el clan; el clan contra la tribu; la tribu contra el mundo, y todos juntos contra los infieles" ( Leon Uris "El Peregrinaje / The Haj" )

        Es importante entender que en algunos países, con bastante menos que el 100% de población musulmana, como en Francia, la minoría musulmana vive en ghettos, dentro de los cuales constituyen el 100%, y en los que viven bajo la Ley de la Sharia. La Policía Nacional no osa entrar en esos ghettos. No hay Tribunales, ni escuelas nacionales, ni establecimientos religiosos no musulmanes. En estas situaciones, los musulmanes no se integran en la comunidad en general. Los niños asisten a las Madrás (escuelas musulmanas), y sólo estudian el Corán. Incluso relacionarse con un infiel es un crimen punible con la muerte. Por lo tanto, en algunas áreas de ciertas naciones, los imanes y los extremistas musulmanes ejercen más poder que el que la media nacional de penetración de la población podría indicar.

        Mil quinientos millones de musulmanes representan hoy el 22% de la población mundial. Pero su tasa de nacimientos eclipsa a la de los cristianos, hinduistas, budistas, judíos y todos los demás creyentes. Los musulmanes superarán el 50% de la población del mundo al final de este siglo.

______________________

Adaptado y extraído del libro del Dr. Meter Hammond: "Esclavitud, Terrorismo e Islam: Raíces históricas y Amenaza Contemporánea" Christian Liberty Books (April 2005)

22/09/2009 22:59. plotino #. THIS WORLD No hay comentarios. Comentar.

La creciente bomba de la deuda

Richard Rahn: La creciente bomba de la deuda.
Una cuenta atrás de entre uno y tres años
Martes, 22 de septiembre 2009 9:24 AM

Suponga que usted había puesto gran parte de sus ahorros en bonos del gobierno de los EE.UU. y que ha sabido lo siguiente. Sólo en los últimos ocho meses, la Oficina de Presupuesto del Congreso hace una estimación de que el monto de la deuda federal adicional en manos del público creció en unos asombrosos 4 billones (millones de millones) de dólares para el periodo 2010-19, y que el importe de la deuda federal en manos del público creció de 5.9 billones de dólares a 7.5 billones de dólares sólo en los últimos 12 meses.

Además, se ha sabido que el gobierno federal (es decir, los contribuyentes) posee en la actualidad (principalmente a través de Fannie Mae y Freddie Mac) o asegura (a través de la Administración Federal de la Vivienda y otros programas gubernamentales) el 80 por ciento de los 14.6 billones de dólares de hipotecas pendientes de pago en los Estados Unidos. La semana pasada, el Congreso aprobó una ley que exige que todos los préstamos a los estudiantes sean hechos por el gobierno federal en lugar de los bancos, lo que significa que los contribuyentes serán 100% responsables de los impagos de préstamos estudiantiles.

También hemos sabido que la Federal Deposit Insurance Corp. está considerando aprovechar su línea de crédito del Tesoro por hasta 500.000 millones de dólares. Es necesario hacer esto por el elevado número de quiebras bancarias y porque cada cuenta bancaria está asegurada por el gobierno (es decir, los contribuyentes) hasta por 250.000 dólares. El presidente y muchos en el Congreso están pidiendo un proyecto de ley de atención de a la salud por aproximadamente 1 billón de dólares  - pagados por la deuda adicional y / o más impuestos, lo que desacelerará el crecimiento económico, conduciendo eventualmente a una deuda aún mayor.

Por último, también hemos sabido los hechos siguientes: los gastos del gobierno federal están creciendo mucho más rápido que la economía, y por lo tanto el gobierno se está convirtiendo en una parte cada vez mayor del producto interno bruto. Obviamente, esto no puede continuar para siempre, porque finalmente el gobierno expulsaría totalmente al sector privado.

Los programas de asistencia social (es decir, el Seguro Social, Medicare, Medicaid, etc) siguen creciendo más rápido que la economía, y sumarán más de un 100% de todos los ingresos por impuestos federales de este año, lo que requiere que casi todos los otros programas de gasto público, incluyendo la defensa y los pagos de intereses sobre la deuda, sean financiados con más endeudamiento.

Usted también es consciente de que el gobierno no puede salir de la situación de déficit a base de impuestos, porque si aumentan los impuestos a la población con ingresos más altos, desacelerará la economía a la vez que esos contribuyentes encuentran la manera legal o ilegal de evitar el aumento de impuestos, y los políticos se han comprometido a no aumentar los impuestos a los que ganan menos de 250.000 dólares, que incluye a la inmensa mayoría de norteamericanos.

Incluso si los políticos rompen sus promesas de no aumentar los impuestos, todavía no se puede resolver el problema del déficit, mientras se nieguen a recortar el crecimiento de la Seguridad Social, Medicare y Medicaid porque los ingresos de impuestos serán rápidamente absorbidos por el el crecimiento en el gasto. Lo mejor que cualquier aumento de impuestos podría hacer es retrasar la explosión de la bomba de la deuda durante, quizás, un par de años, mientras que debilita aún más la economía y el crecimiento del empleo.

Ahora supongamos que usted no es un tenedor de bonos individuales, sino el funcionario del gobierno chino responsable de la economía china, y usted sabe que su gobierno mantiene cerca de 1 billón (millón de millones) de dólares en títulos del gobierno de los EE.UU. Usted ha visto al Congreso y la administración ser cada vez menos responsables fiscalmente - más gasto, más impuestos y más deuda.

De repente, la administración pone aranceles punitivos a sus fabricantes de neumáticos, mientras que al mismo tiempo se niega a aprobar los tratados de libre comercio con Colombia, Panamá y Corea del Sur que han sido negociados.

Usted entiende que estas acciones absurdas y destructivas de los funcionarios del gobierno de EE.UU. indican que no entienden la importancia del libre comercio en el crecimiento económico, y parecen tener la
intención de repetir los errores de la década de 1930.

Los chinos no son estúpidos, y han sido claros al decir que les preocupa que las políticas de EE.UU. darán lugar a una nueva caída del dólar y mayores tasas de inflación, las cuales socavan el valor de su inversión en valores de gobierno de los EE.UU..

Los chinos están tratando de diversificar sus carteras - y su reciente actividad en la compra de grandes cantidades de materias primas comerciables es, probablemente, en parte, una protección contra un dólar de EE.UU. que cae. Así, al mismo tiempo, el gobierno de EE.UU. tiene que vender billones de dólares en nuevos bonos. Está ahuyentando con sus propias acciones

a los compradores extranjeros de bonos, lo que sólo puede resultar en mayores tasas de interés en los Estados Unidos, que  desacelerarán aún más el crecimiento económico.

Lo que es particularmente terrorífico es que ningún partido político ha ofrecido un plan serio para desactivar
la bomba de la deuda. Los demócratas sólo han acumulando más deuda como si no hubiera ningún límite, y los republicanos, hasta la fecha, sólo  proponen medidas para reducir el aumento, en lugar de revertirlo. Cuando la bomba de la deuda explote - en los próximos uno a tres años - espere ver récords de tasas de interés reales y/o inflación, junto con el colapso de muchos "derechos". Será como la bomba de neutrones, los edificios quedarán en pie, pero la gente no.

Richard W. Rahn es un alto miembro del Cato Institute y presidente del Institute for Global Economic Growth.

23/09/2009 12:27. plotino #. THIS WORLD No hay comentarios. Comentar.

On the situation today

Señora ministra de Sanidad, escúcheme usted



Por Mónica Lalanda:
9 de septiembre de 2009.- Señora ministra, le propongo que sea usted la primera española que se vacune contra la gripe A. De hecho, con este despropósito llamado autonomías, si se vacuna usted y toda la cartera de gente que nos gobierna en España, el grupo control sería lo suficientemente grande como para sentirnos todos más seguros.
Verá usted, le agradezco que me haya colocado a la cabeza de los grupos de riesgo y que tenga usted tantísimo interés en que no me coja la gripe. Entiendo que usted me necesita para que el sistema de salud no se colapse; sin embargo, es una gran pena que al igual que usted se preocupa por mi salud y de repente me valore como un bien nacional, no se preocupe por mi situación laboral. La invito a que venga a ver mi contrato o el del resto de los médicos en este país. La gran mayoría trabajamos con contratos que en el resto de la Europa antigua serían una vergüenza.
Señora ministra, yo no me voy a vacunar. El virus no ha acabado de mutar y a partir de la última mutación deberían pasar seis u ocho meses para elaborar susodicha vacuna. Es decir, la vacuna que nos proponen no puede ser efectiva. En cuanto a su seguridad, ya tenemos la experiencia de vacunas para la gripe fabricadas con prisas; se usan adyuvantes peligrosos para poder poner menor cantidad de virus. Francamente, yo prefiero tener mocos tres días que sufrir un Guillain-Barré.
Señora ministra, a mí no me gusta ser un conejo de indias. El Centro de Prevención y Control de Enfermedades de la UE "espera a saber cuáles son los efectos de la vacuna en los adultos sanos para detectar posibles consecuencias adversas". Mire usted, casi que no. Prefiero que se la ponga usted y me lo cuenta.
Señora ministra, se les está marchando el asunto de las manos. Está ya más que claro que este virus, aunque muy contagioso, es muy poco agresivo y más del 95% de los casos cursa de manera leve. Se espera un máximo de 500 fallecimientos frente a los 1500 a 3000 que provoca la gripe tradicional.
Mientras tanto, usted está permitiendo un despilfarro de recursos inaceptable. Muchos hospitales en el país están siendo objeto de cambios arquitectónicos absurdos e innecesarios para prepararse para una hecatombe que ya sabemos no va a ocurrir. Se han gastado ustedes 333 millones de euros en esta pandemia de color y fantasía.. La letalidad del virus es del 0.018%, francamente irrisoria.
Señora ministra, déjeme que le recuerde que la gripe A ha matado de momento a 23 personas y que tiene una tasa de incidencia de 40-50 casos por semana y 100.000 habitantes. Sin embargo, el tabaco produce en España 40.000 muertes al año y 6.000 por tabaquismo pasivo. Eso sí que es una pandemia, pero usted prefiere ignorarla. Es un tema menos atractivo y que le crearía multitud de enemigos. De los 447 muertos en las carreteras españolas en 2008, ni hablamos, que no es de su cartera.
Señora ministra, explíqueme por qué tiene usted el Tamiflú bajo custodia del ejército. La eficacia de los antivirales en esta gripe es dudosa y de cualquier manera lo único que hace es reducir en un ratito la duración de los síntomas y con efectos secundarios no despreciables. Cualquiera diría que guarda usted bajo siete llaves la cura contra el cáncer o la peste bubónica. Ponga el fármaco en las farmacias que es donde debe estar y déjese de fantasías más propias de Hollywood. Alternativamente, haga algo sobre la patente del osetalmivir y permita que lo fabriquen otras compañías farmacéuticas, así no hay agobios de restricciones.
Señora ministra, las previsiones de la Organización Mundial de la Salud ya se han patinado en ocasiones anteriores. Cuando la gripe aviar, predijeron 150 millones de muertos que al final quedaron en 262 fallecimientos. Se han vuelto a equivocar, no importa. Lo importante es parar la locura en la que estamos montados y esa, señora Jiménez, es responsabilidad suya.
Señora ministra, aquí una es una cínica por naturaleza. Demasiada gente se lleva tajada en este asunto. No sólo los fabricantes de las vacunas y los antivirus sino los que hacen las mascarillas, los de la vitamina C, los del bífidus activo, los fabricantes de ventiladores artificiales y pulsioxímetros, los de los pañuelos desechables, los productos de desinfección de manos, hasta los presos con enfermedades incurables que quieren aprovechar para marcharse a casa. Sin embargo, no me negará tampoco que la pantalla de humo les ha venido al pelo a su gobierno ahora que la crisis sigue su marcha, el desempleo tiene niveles históricos, nos suben los impuestos, sube el IRPF y baja el PIB. Una casualidad, supongo.
Señora ministra, una cosilla más. Si tengo que ver muchas más fotos suyas a media página con mirada astuta, trajes sexis y poses de modelo... ¡me va a dar algo!

 




Mónica Lalanda
ha pasado los últimos 16 años en Inglaterra, la mayoría como médico de urgencias en Leeds (West Yorkshire). En la actualidad trabaja en la unidad de urgencias del Hospital General de Segovia, participa en varias publicaciones inglesas y también ilustra libros y revistas con viñetas médicas.

27/09/2009 21:05. plotino #. ESPAÑA / SPAIN No hay comentarios. Comentar.

On the situation today

The world's oil supply is globally endangered, thanks to Iran's brinkmanship and the West's craven, feckless so-called leaders who have failed to act meaningfully in the wake of Iran's going nuclear. The following must, somehow, be engineered, and very soon, for the Doomsday clock is ticking:
1. Military strikes must be used to cripple the network of Iranian nuclear facilities. If this occurs, then it should be expected that Iran will retaliate by attempting to close the Straits of Hormuz to oil trafficking, and by bombing oilfields in the Persian Gulf. Therefore,
2. A strategy must be formulated to keep the Straits of Hormuz open to allow the uninterrupted flow of oil from the Gulf states.
3. In conjunction with #2, oilfields and pipelines in Saudi Arabia and elsewhere in the region must be protected somehow against Iranian attacks, perhaps with antiaircraft and antimissile technology.
4. Using satellite surveillance or other means to tell us when the Iranian parliament is in full session, it should then be bombed, killing all the mullahs, including Supreme Ayatollah Khameini, as well as Ahmadinijad. Their personal residences should also be obliterated.
5. An Iranian government-in-exile should, in advance of all of this, be put together and be prepared to take immediate control of that country once its millenialist, fanatical government has been destroyed, or at least seriously weakened.

Can this be done? I don't know. Will it be? Doubtful. Who, ultimately, is to blame for all of this? Firstly, Jimmy Carter, who welcomed Khomeini's ascendancy to power. Secondly, France, who gave this monster safe haven for years. And let us not forget to thank the uncounted millions of primitive True Believers, slaves of Allah all, who regarded the Shah as an abomination in view of his attempts to restrict the toxic, retrograde influence of Islam and bring Iran, kicking and screaming, into modernity.
In a just world, however, it would be clear that the nightmare we face now redounds directly back to Carter. May history judge him accordingly.

27/09/2009 21:45. plotino #. THIS WORLD No hay comentarios. Comentar.

On the situation today

Nos hundimos en el tercermundismo
L AS críticas llueven sobre Ruiz-Gallardón desde las más variadas esquinas mediáticas, sean de izquierda o derecha, una vez conocida la calificación del COI sobre las cuatro ciudades aspirantes a la organización de los Juegos Olímpicos de 2016. Pero pocos han subrayado que la principal objeción se refiere a los “problemas administrativos”. ¿Y cuáles son éstos? No otros que el enredo de la superposición y contradicción de competencias estatales, taifales, provinciales y locales, algo que no cabe en la cabeza de cualquier extranjero razonable. No es Ruiz-Gallardón persona de mi devoción. Todo lo contrario. Pero considero injusto que cargue con todas las culpas de un pronosticado revés. Y si faltaba poco para que los del COI se escamaran aún más, la oposición cerril del ultranacionalismo catalanista a la candidatura de Madrid le ha puesto la guinda al pastel de nuestro inquietante desconcierto nacional.


EL DEMOLEDOR INFORME DEL FORO DE DAVOS

ES de sobra conocido que entre los organismos internacionales, sean de la índole que sean, existen canales de comunicación más o menos subterráneos. Los informes de entidades y especialistas económicos nos anuncian un desplome de gran magnitud del que tardaremos años en salir, si es que las improvisaciones de Rodríguez no nos hunden para lo que resta de siglo. Uno de ellos lo emitió el Foro de Davos en su reunión de este año. Sólo algunos medios españoles se hicieron eco de su durísimo contenido en materia económica. Pero había algo más y revelador de la pendiente por la que nos despeñamos y que enlaza con los recelos del COI respecto de la confusión administrativa. Lo recogía el profesor Juan Velarde Fuertes en un artículo titulado ”¿Nos ocupamos de las instituciones?” (ABC 21.09.2009). Como es posible que no todos los lectores de Vistazo a la Prensa lo sean de ABC, considero de interés reproducir la parte sustancial del alegato:

“En primer lugar (precisa el informe) que «ha descendido cuatro puestos» el 2008 nuestra nación al situarse «en el lugar trigésimotercero del mundo». En ese año, entre los 133 países estudiados, por el volumen total de su PIB, en dólares corrientes, España ocupaba el puesto noveno; y por habitante, también en dólares corrientes, el vigésimoquinto, y en cuanto a su participación en el PIB mundial, valorada ésta en paridad del poder adquisitivo, el duodécimo. El primer dato, el de la competitividad, ¿amenaza con derribar esa importante situación, como sucedió en el pasado, a través de una permanencia de este reto? Porque descendamos a datos exactos y referidos casi exclusivamente al aspecto institucional. En la defensa de los derechos de propiedad ocupamos el puesto 43, entre Túnez y Gambia; en la protección de la propiedad intelectual, el 40, entre Malta y Corea del Sur; el 36, por desvío de los fondos públicos, a causa de la corrupción, entre Malta y Taiwán; el 50, por el nivel de confianza en el modelo ético de los políticos nacionales, entre Irlanda y Estonia; el 60, en cuanto a la independencia del poder judicial, entre Nigeria y la República Checa; el 46, en cuanto a la existencia de favoritismo en las decisiones de los funcionarios públicos, entre Malta y Malawi; el 49, en cuanto al despilfarro en el gasto público, entre Azeirbajan y Georgia; ¡el 105!, en cuanto al peso de las regulaciones administrativas sobre el mundo de los negocios, entre Burundi y Vietnam; el 68, en cuanto a la eficacia de la estructura legal para liquidar disputas, entre Uruguay y Uganda; el 66, en cuanto a la eficacia de la estructura legal para desafiar las acciones administrativas, entre Camboya y Tanzania; el 80, en cuanto a transparencia de la acción gubernamental que afecta al proceso económico, entre Nigeria y Mozambique; el 119, por desagracia, entre la República de Kirguisia y Uganda, en cuanto a los costes que se derivan para la vida de los negocios del terrorismo; recordemos el ensayo de Mikel Buesa, «Economía de la secesión» (Instituto de Estudios Fiscales, 2004) y el artículo de Abadie y Gardeazabal en «The American Economic Review», en el año 2003 sobre las consecuencias de la situación vasca; el 66, para los costes derivados de la criminalidad y la violencia, entre Mauricio y Tanzania; el 62, en cuanto se refiere a la carga derivada del crimen organizado sobre el mundo de los negocios, entre Etiopía y la India; el 27 en cuanto a la seguridad que ofrecen los servicios de policía para mantener la ley y el orden, entre Bélgica y Túnez; el 36, entre Arabia Saudí y Brunei, en cuanto a la conducta ética de las empresas; el 54, en cuanto a la calidad de la auditoria y de los análisis que fijan la situación financiera de las empresas, entre Arabia Saudí y Zimbabwe; el 49, en cuanto a la canalización de la eficacia de los mecanismos de dirección empresarial, entre Costa de Marfil y Botswana; finalmente, el 68, entre Zambia y Eslovaquia, en cuanto se refiere a la protección de los accionistas minoritarios”.

En el plano institucional cabría añadir otros informes igual de demoledores, como los referidos a nuestro sistema de enseñanza que también nos sitúan a la cola de la Unión Europea e incluso por detrás de otros países extraeruropeos. También España escala puestos en el índice corrupción, tanto pública como privada. Se sitúa en el puesto 28, entre Quatar y las Islas Granadinas, según el Informe Global sobre Corrupción de la ONG Transparencia Internacional.


DURA HIPOTECA PARA LAS FUTURAS GENERACIONES

PERO lo que importa sobre el informe del Foro de Davos que recoge el profesor Velarde reside en que en el mismo se dan cita anualmente los más importantes empresarios y financieros del mundo, políticos de relieve, expertos punteros de economía, creadores de opinión y otros personajes influyentes. La crema del mundialismo, muchos de cuyos componentes son miembros de las organizaciones tentaculares de Nuevo Orden Mundial. Aquella que decide donde invertir o no. ¿ Y qué confianza puede merecerles una España con una economía que pierde posiciones a pasos agigantados e institucionalmente tercermundista? Difícilmente puede una nación recuperarse económicamente si está inmersa en el caos institucional. Sería un milagro. Pero los milagros hay que ganarlos a pulso con fe, esfuerzo, sacrificio, honestidad y alta moral de lucha. Exigencias que sólo asumen los pueblos cuando el ejemplo les viene de sus clases dirigentes. Y no es nuestro caso.

Angel Martín recogía en el periódico digital El Confidencial (22.09.2009) un resumen de la intervención de Nassim Kaleb ante el Congreso de los Estados Unidos de Norteamérica y el resumen de una entrevista concedida a The Globe and Mail. Científico relevante y autor de libros de gran impacto sobre la deriva imprevisible de la economía globalizada, Kaleb denuncia la irresponsabilidad de quienes al frente los países, de los bancos centrales y de los circuitos financieros nos conducen a escala mundial a un a profunda crisis económica de larga duración, similar a la de Japón: estancamiento con deflación y mantenimiento durante largos años de niveles de deuda enormes. Sostiene que los planes de estímulo sólo transforman la deuda privada en deuda pública, cargas financieras que tendrán que ser soportadas por las siguientes generaciones de contribuyentes. Racional pesimismo que a la metáfora de los “brotes verdes” opone esta otra: “Ha aparecido el doctor y ha aliviado los síntomas del paciente, pero ha transformado el tumor en metástasis”.

España es una de las naciones (si es que todavía existe como tal) que tiene todo su cuerpo invadido por la metástasis. Y a su frente un falso doctor que le aplica al enfermo métodos eutanásicos en vez de esforzarse por tratar el cuerpo trastornado del Estado y de la economía mediante una terapia radical que reduzca el mal y abra vías de curación. Tenemos un doctor por accidente al que sólo importa mantener abierta su consulta y perpetuarse en ella sin reparar en medios.

Rodríguez recibió una España situada en un puesto privilegiado de la escala mundial, después que los gobiernos de Aznar remontaran el hundimiento propiciado por los de Felipe González con la colaboración de Solbes, aunque sin resolver los graves problemas estructurales que la aquejaban, acaso debido a que para desmontar el tinglado se precisaba un pacto de Estado de regeneración total con la oposición y el P(SOE) lo rechazaba.

En 2008 descendimos al puesto 33, según el Foro de Davos, pese a una inercia de fondo que contribuía a enmascarar la política de un gobierno que se dice socialista y que de tal apenas conserva una tópica y trasnochada demagogia de la que no descabalga. Rodríguez ha institucionalizado el arbitrismo como sistema y puede darse por cierto que terminemos 2009 con nuevas pérdidas de posición.

Rodríguez es capaz de vender su alma al diablo, si es que no la vendió desde que comenzó su carrera de trepador, con tal de sacar adelante sus desmadradas ocurrencias. Y ahora para lograr la aprobación de unos Presupuestos Generales del Estado que nacen parapléjicos y cuyos elaboradores moncloacas, todos sumados, parecen disponer de la masa gris de un mosquito. O si su peso físico es humano, la tienen atrofiada. Una gente que, con Rodríguez a la cabeza, recuerdan el viejo chiste de la hiena que copula una vez al año, come mierda y encima se ríe. ¿O más que a ellos es aplicable a quienes les votan y les siguen dando su apoyo? El filósofo Gustavo Bueno calificó a Rodríguez de Alicio en el país de sus maravillas, en un libro que conviene releer de vez en cuando. Pero acaso fuera más apropiado, sobre todo después del bochornoso espectáculo del Comité de Dirección del P(SOE), catalogarlo como Alicio en el país de los necios. De no ser así, ya estaría gozando de sus caudales en el ostracismo.


UN LOCO EN LA TRIBUNA DE LAS NACIONES UNIDAS

EL retraso en terminar esta crónica, nada infrecuente pero una vez más ajeno a mi voluntad, ha tenido la ventaja de conocer la intervención de Rodríguez en la Asamblea General de las Naciones Unidas. Y aunque de este sujeto cabe esperar mentiras y disparates, confirma que su cabeza no rige. Proferir con toda solemnidad que la crisis económica es consecuencia del cambio climático supera los límites de la paranoia para entrar en el ámbito de la esquizofrenia. Cabría pensar que su dependencia de la secretaría general de la ONU, campeón del cambio climático en pareja medida que el enriquecido y falsario Al Gore, le lleva a sostener tales chorradas. Pero es lo cierto que está persuadido de que es axiomático lo que dice.

También en seguimiento de Ban Ki-moon se ha lanzado Rodríguez por el tobogán de la Alianza de Civilizaciones proponiendo que acoja un pacto multinacional de los gobiernos occidentales con los países musulmanes moderados. Olvida, o desconoce, que todos los regímenes fieles a la letra del Corán son tiranías extremosas. ¿O le parece moderado que Gadafi, desde esa misma tribuna de la Asamblea General, llamase Consejo del Terror al Consejo de Seguridad y rompiera airadamente un ejemplar de la Carta de las Naciones Unidas? Pero lo tendremos de invitado en Sevilla, en visita tan privada como las recientes de Chávez y de Evo Morales, durante la que, estoy persuadido, no se privará de reivindicar Al-Adalus, entre otras lindezas. Y seguro que plantará su jaima en el lugar que le pete, sin que nadie se atreva a hacérsela levantar como el alcalde de Nueva York. No se puede hacer ese feo a un entrañable amigo musulmán cuyo sistema político es para el rodriguismo un ejemplo de democracia a la islámica en la que mirarse.

Era predecible que Rodríguez hiciera causa común con su alter ego el Gorila Rojo caribeño en la defensa de Zelaya, para él y tantos otros un modelo de demócrata. Chávez, exultante por haberle organizado el retorno clandestino a Honduras, aprovechó su perorata demagógica en la Asamblea General de la ONU para equiparar a Zelaya con Pancho Villa, un revolucionario que cambió de bando cuando le convenía, dejó tras de sí una estela sanguinaria y tan bravo que al final, viéndose perdido, aceptó la amnistía que se le ofrecía y un rancho en el que holgarse. Murió en él asesinado como consecuencia de un tardío ajuste político de cuentas. Lo que realmente están atizando quienes apoyan a un ganster como Zaleya es la guerra civil en Honduras. Rodríguez con parejo entusiasmo que Hugo Chávez. También Obama, por supuesto, ya que a los USA conviene en sus traseras meridionales una Iberoamérica hundida en luchas intestinas y en la miseria.

Rodríguez se ha entregado a Obama con espíritu de cortesana barata. Y Obama, al que le asoma el plumero cada día que transcurre, le ha vendido las ansiadas fotos a un alto precio. Lo saben en la Casa Blanca tan estúpidamente devoto que le arrancarán lo que convenga a los USA. No ya sólo que España se implique con todas las consecuencias en la guerra de Afganistán, la cual se extenderá a Pakistán, También como pelele manejable durante su presidencia ocasional de la Unión Europea, de la presidencia de cuya Comisión ha sido reelegido Barroso con el voto de la bancada socialista española en Estrasburgo. El portugués, por cierto, que auspició la tan denigrada reunión de la Azores. La coherencia tampoco es un mérito atribuible a Rodríguez.


LOS QUE MANEJAN LA ALIENACIÓN TERCERMUNDISTA DE RODRÍGUEZ

ERAN obligadas las anteriores anotaciones sobre la intervención de Rodríguez en la Asamblea General de las Naciones Unidas, escaparate anual en el que se aprecia la talla política de los dignatarios de los países que la pueblan, por cuanto evidencia su alineación, y alienación, tercemundista que el informe del Foro de Davos confirmaba con datos pavorosos para España. Un caos institucional que niega cualquier presunción de recuperación económica. Pero junto al que marcha un doble e insidioso juego: convertir a la sociedad en masa deleznable, enmierdada, corrompida y acogotada; y al propio tiempo, el control absoluto por la presidencia del gobierno de todo el entramado institucional del Estado. Una perversa y esquizofrénica mixtura entre un sovietismo trasnochado y la tiranía caribeña.

Cierto que un loco, además de intelectualmente huero, es capaz de destruir una nación y convertirla en pocilga orwelliana. Pero aún así es difícil de entender el proceso sistemático de desmantelamiento de España a que asistimos, el cual nos hunde en un irreparable tercermundismo. Ha de existir por fuerza tras de Rodríguez una mente diabólica a la que se debe y a la que sirve . La respuesta puede encontrarse en el libro recién aparecido “Los masones en los gobiernos de España”, de Vicente Alejandro Guillamón (Ed. Libros Libres) Una conspiración que viene de lejos y ahora parece definitivamente triunfante. Guillamón no ahonda en la influencia masónica respecto de lo sucedido en España desde el chalaneo constitucional de 1978 hasta hoy, aunque lo aclaran bastante los libros de Ricardo de la Cierva y de Pío Moa entre otros menos transitados. Pero la historia de su resolutiva influencia en nuestro acontecer desde finales del XVIII nos sitúa ante una constante desventradora que ahora alcanza triunfal desembocadura para los Hijos de la Viuda.
 
29/09/2009 21:14. plotino #. ESPAÑA / SPAIN No hay comentarios. Comentar.

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